Un destacado pez dorado, de mirada desmesurada y luminosa. A su alrededor, cardúmenes, medusas y plantas acuáticas se funden en un vaivén de colores que evocan misterio y vitalidad. La obra simboliza la fuerza de la vida en el océano y la belleza enigmática de lo profundo
La pintura evoca la fuerza mítica de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, ascendiendo por el tronco de un árbol que conecta la tierra con el cielo. Al fondo, las pirámides se levantan como guardianas de la memoria ancestral, iluminadas por un sol que anuncia renovación. En esta obra, lo sagrado y lo natural se entrelazan para rendir homenaje a la cosmovisión mesoamericana y a su legado de sabiduría y vida.
A Venezuela, con mis compadres Soledad Pérez y Calos Sánchez.
Acrílico sobre lienzo circular. Diámetro: 80 cm. 2025.
La RETINA JUBILOSA pertenece a la serie 2025: LOS OJOS DE MI AMADA. Es otra forma de expresar los sueños sobre la interioridad de la mente de la persona más amada. La retina es la parte del cuerpo más cercana al cerebro humano, y por tanto, el sitio ideal para un examen profundo de las emociones y los estados de ánimo. Es un abordaje particular en la expresión artística de mi obra plástica.
PRESAGIO, como que fuera sobre la sangre de Cristo, versión adelantada de lo que sucedería mañana hace 2000 años. En la Última Cena se anticipó la traición, que llevó a la muerte el cuerpo del Hijo del Hombre. Quizás algunos vieron en el beso el presagio y acaso escucharon el rechinar de las treinta monedas. No pudieron contrariar la Historia. La Sangre y el Cuerpo se esparcieron por el mundo, llevando el mensaje de resurrección. En esos días reinó el desconcierto, la vorágine y el caos. Fueron múltiples los caminos, y la ansiedad buscó el sosiego en medio de una maraña de trazos sobre lo derramado. Los verdaderos libertadores siguieron la huella; se comprometieron hasta el final con la cruzada libertaria de Cristo.