ARTE EN LA MODA

A partir de la trama y los colores de mi pintura DELIRIO, he imaginado cómo sería llevar ese motivo al diseño de prendas. El resultado: una serie de piezas que trasladan la energía pictórica a la moda.

DELIRIO

Acrílico sobre lienzo. 2026.

DELIRIO es una explosión sensorial donde el color deja de ser simple pigmento para convertirse en emoción. La superficie vibra con energía tectónica: rojos encendidos, azules profundos, amarillos radiantes y verdes furtivos se entrelazan en una danza que oscila entre el caos y la armonía.

Aquí, la alegría no es sutil: irrumpe. Se filtra en cada trazo, en cada textura, como si el lienzo respirara una celebración inagotable. Las formas invitan al espectador a perderse en un territorio donde lo figurativo y lo abstracto se rozan sin someterse.

En la pluralidad de miradas e interpretaciones radica su riqueza.

Esta obra es un pulso cromático que busca provocar, seducir y, sobre todo, regocijar a quien se atreva a habitarla.

AGRADABLE VISITA CULTURAL

Este pasado Jueves Santo tuve el honor de recibir en mi taller y pequeña galería la visita de una delegación del grupo artístico IMMANTI.

Sus generosos comentarios sobre mi obra los recibo con profunda gratitud, ya que fortalecen y motivan mi labor creativa.

En la imagen aparecen, en el orden acostumbrado: el poeta Humberto Avilés, Jaqueline Lola, quien suscribe, Tita Valle, Isabel Turcios, el maestro Javier Sánchez y don Luis Sánchez Lang

GLOW IN THE BLUE

Este cuadro, GLOW IN THE BLUE (acrílico sobre lienzo, 200 x 150 cm, 2026), rinde homenaje a una hermandad de resonancias marinas que comenzó a forjarse hace más de seis décadas. Era el calor del verano en las polvorientas calles de Corinto, Nicaragua, cuando —entre los primeros y tímidos escarceos con las muchachas del puerto— nos encontramos los tres, rivales entonces en la conquista del favor de aquellas jóvenes doncellas.

Fue así como, entre la búsqueda de esa felicidad inicial y de muchas otras que vendrían, se encendió el fulgor perdurable de nuestra amistad. Que este lienzo, impregnado del azul profundo e impenetrable de la bahía que tantas veces surcamos, sirva como testimonio vivo de ese vínculo que el tiempo no ha logrado apagar.