Acrílico sobre lienzo. 2026.
DELIRIO es una explosión sensorial donde el color deja de ser simple pigmento para convertirse en emoción. La superficie vibra con energía tectónica: rojos encendidos, azules profundos, amarillos radiantes y verdes furtivos se entrelazan en una danza que oscila entre el caos y la armonía.
Aquí, la alegría no es sutil: irrumpe. Se filtra en cada trazo, en cada textura, como si el lienzo respirara una celebración inagotable. Las formas invitan al espectador a perderse en un territorio donde lo figurativo y lo abstracto se rozan sin someterse.
En la pluralidad de miradas e interpretaciones radica su riqueza.
Esta obra es un pulso cromático que busca provocar, seducir y, sobre todo, regocijar a quien se atreva a habitarla.

