NADANDO EN EL DANUBIO AZUL

Acrílico sobre lienzo. 130 x 100 cm. 2024.

RESPLANDORES DE MIS SUEÑOS

Estos son los resplandores de mis sueños de niñez, cuando con mi padre rastrillaba las aguas de la bahía de Corinto (Nicaragua), El Cardón, Punta Castañones y Aserradores, esperando el milagro de un gran pez en el señuelo. Muchos años después conocí y navegué el Danubio, inspirado por el romántico vals de Johann Strauss, que recordaba en la buena entonación de mi abuela Isabel.
Busqué, desde la baranda del barco para turistas, los peces, y no había. También busqué el azul de las aguas, y solo vi aguas turbias, lodosas. Este recuerdo amalgamado de visiones retrógradas, una especie de sincretismo onírico, me lleva hasta el lienzo sin mayores preámbulos.
Solo mueven al pincel las desleídas visiones de los cromáticos peces corinteños que se apropiaron del Danubio.

PECES VOLADORES

Acrílico sobre lienzo. 130 x 100 cm. 2025.

En mis sueños de infancia, repaso los momentos de pesca con mi padre en el puerto de Corinto. Siendo niño siempre quise que los peces, emergiendo de las aguas, pudieran volar. Y aunque hay algunos peces voladores en otros sitios, yo nunca los vi. Pero los seguí soñando, hasta que pude hacerlos realidad en mis lienzos.

Todos ellos son, en forma deliberada, un homenaje a mi padre George Jenkins. Por todas sus enseñanzas, por su cariño y vocación de mar que me heredó, centrada en mi querido puerto de Corinto.

Con la obra «ANCESTRAL», ya finalizada.

El cuadro (Técnica mixta. 130 x 100 cm. 2025) está inspirado en la visión arbórea de Quetzalcoatl (el Kukulcán de los mayas), la gran deidad de la cultura mesoamericana, cuyos orígenes pueden encontrarse ya en la cultura olmeca. Este dios, creador del universo, es quizás el más ubicuo de todas las deidades del antiguo México.

En mi juventud, al observar uno de los dibujos de esta serpiente emplumada en una pared de la orilla oeste de la laguna de Asososca, muy cerca del agua, pude comprender la fuerza y expansión de los símbolos cosmogónicos de esta cultura que, viniendo del norte, contribuyó a prefigurar nuestra identidad nacional.  Aunque desleída por el tiempo y el efecto de los elementos, Quetzalcoatl era entonces claramente distinguible. Quizás sea uno de los testimonios más meridionales de la expansión cultural mesoamericana, por lo demás, lleno de gran simbolismo.

En la obra que presento quise destacar la influencia del carácter plural de la cultura que nos antecedió, con una cosmogonía donde lo espiritual se fundamenta en el mundo material en el que aire, tierra, vida y poder son indisolubles.

El cuerpo de la serpiente es el verbo, sus plumas el espíritu y el árbol donde suele habitar, el sustrato vital. Los tres elementos son interdependientes y por tanto en la obra no pueden existir aislados.

George Jenkins Molieri

CON MI CUADRO «ANCESTRAL»

El cuadro ANCESTRAL (Técnica mixta. 130 x 100 cm. 2025) está inspirado en la vida arbórea con la figura central de Quetzalcoatl (el Kukulcán de los mayas), la gran deidad plástica de la cultura mesoamericana, cuyos orígenes tempranos pueden encontrarse en la cultura olmeca. Este dios, creador del universo, es quizás el más ubicuo de todas las deidades del antiguo México.

Siendo adolescente, impulsado por la curiosidad histórica, solía bajar con amigos a la laguna de Asososca y recrearnos viendo este dibujo en una pared de la orilla oeste, cerca del espejo de agua de la laguna. Aunque borrosa por el tiempo y el efecto de los elementos, la serpiente emplumada era claramente distinguible. Es quizás uno de los testimonios más meridionales de la expansión cultural mesoamericana, lleno de gran simbolismo.

En la obra que presento quise destacar el carácter plural de esa cultura que nos antecedió, al tenor del impulso expansivo de las poblaciones migrantes que vinieron del norte y que prefiguraron las sociedades posteriores de lo que sería nuestra Nación.

El cuerpo de la serpiente es el verbo, sus plumas el espíritu y el árbol donde suele habitar el sustento vital. Los tres elementos son interdependientes y por tanto en la obra no pueden existir solos.

George Jenkins

NATURALEZA

Óleo sobre madera laminada. 2018.

Esta obra se inspira en la alegre cromaticidad que encontramos en la naturaleza, haciendo una amalgama de los colores que encontramos en hojas, frutos y semillas.