Las erupciones volcánicas forman parte esencial del paisaje, la historia y la identidad de Nicaragua. Junto a lagos y lagunas, los volcanes constituyen uno de los rasgos más emblemáticos de nuestra geografía. Aunque sus impredecibles erupciones han provocado importantes impactos sobre la población, también han sido una fuente de vida, contribuyendo a la formación de suelos fértiles que enriquecen valles y planicies. Así, nuestros volcanes representan la dualidad de la naturaleza: fuerza destructora y, al mismo tiempo, origen de renovación y abundancia.
Hoy me despido de una obra muy especial creada en 2023, inspirada en el universo de Joan Miró, pero reinterpretada desde una mirada tropical y habitada por mis sueños creativos. Realizada en técnica mixta y con dimensiones de 160 x 150 cm, REBROTE representa una exploración libre del color, la imaginación y la energía vital. Recientemente fue adquirida por el Ing. Carlos Molina Oliú durante una visita a mi galería. ¡Felicitaciones y que luzca magníficamente en su residencia!
Este pasado Jueves Santo tuve el honor de recibir en mi taller y pequeña galería la visita de una delegación del grupo artístico IMMANTI.
Sus generosos comentarios sobre mi obra los recibo con profunda gratitud, ya que fortalecen y motivan mi labor creativa.
En la imagen aparecen, en el orden acostumbrado: el poeta Humberto Avilés, Jaqueline Lola, quien suscribe, Tita Valle, Isabel Turcios, el maestro Javier Sánchez y don Luis Sánchez Lang
Taller del Maestro y amigo Ricardo Morales Velásquez. Con más de 40 años de ejercicio en la enseñanza de las artes plásticas, Ricardo es un destacado productor de excelentes obras de arte, especialmente en el estilo abstracto. Aquí con una de sus obras.
La pintura, entendida como proceso creativo que ahonda en la psiquis —en los rincones olvidados de la intimidad y en las experiencias pretéritas que emergen en los sueños—, constituye el eje central de mi trabajo. Este es el componente introspectivo de la pintura: aquel que conduce a un examen profundo de la mente y que, al concluir una obra, revela dimensiones quizá desconocidas de la propia vida. Pintar se convierte así en un acto de autorretrato interior, de traducción de ideas y visiones; una forma de introspección onírica donde afloran escenas trascendentes y memorias relegadas, una meditación artística que conduce a la reflexión y al autoanálisis. Por estas razones, el ejercicio introspectivo de la pintura es sinónimo de solaz, salud y expansión de las facultades mentales. Es un espacio de reflexión interior del que ya no puedo prescindir; una forma de libertad expresiva absoluta y de liberación creativa.
Del mismo modo que el ejercicio físico y una dieta equilibrada constituyen los pilares de la salud y el bienestar, el acto de pintar es, para mí, un componente esencial de una vida plena.
Seguiré, por tanto, pintando mis sueños.
COMENTARIO DEL GRUPO CULTURAL “PRAXIS”, DE COLOMBIA:
Me conmueve especialmente la manera en que describe la fuerza de los sueños y de las imágenes de la duermevela como motores inevitables de la creación. Esa insistencia de lo onírico, traducida al lenguaje plástico, revela que su obra no se detiene porque responde a una necesidad vital, casi espiritual, de dar forma a lo invisible.
Su formación en las ciencias, sumada a la pasión por el arte, le otorga una mirada única: rigurosa y a la vez poética. Es un recordatorio de que la creación auténtica surge de la conjunción entre conocimiento, disciplina y sensibilidad.
Recibir estas palabras al inicio de 2026 es un privilegio, pues nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia manera de ordenar la vida y de escuchar los impulsos creativos que nos habitan. Gracias por compartir su visión y por seguir iluminando con su obra el panorama cultural de Nicaragua y de nuestra región.